Técnicas de escalada: trabajando los pies

Escalando pared de rocodromo.

Siempre hemos explicado que la escalada es un deporte de técnica más que de habilidad. Es muy importante entender que nuestro cuerpo irá tan allá como lo preparemos. Esta vez nos sentaremos a conocer el mundo técnico de los pies para entender cómo afecta nuestra escalada y cómo podemos mejorarla.

Cuando hablamos de trabajar nuestros pies en la escalada, se trata de trabajar la técnica perfecta para encontrar aquellas posiciones que nos permitan ahorrar energía mientras sobrepasamos obstáculos.

Generalmente, solemos dedicarle menos tiempo a nuestros dedos y más a nuestra espalda porque es lo primero que vemos cuando somos principiantes. Sin embargo, es muy importante invertir el mismo tiempo en la parte inferior del cuerpo y en cómo trabajamos el rendimiento de nuestros movimientos, colocación y posturas.

Un error de principiante al escalar es limitar nuestros movimientos. Y esto es totalmente normal porque no sabemos que existe una manera para ser totalmente libres con nuestro cuerpo. 

Algunos movimientos de pies que se traducen en una mala técnica son: el apoyo del arco en las presas, la sobrecarga de peso en nuestros talones, olvidarnos de los pies por completo y solamente tirar de brazos, utilizar el número de pies de gatos incorrecto y mucho más.

Entonces, cómo podemos mejorar para pasar del error de principiante a un buen principiante que trabaja una buena técnica. Primero debemos entender que escalamos con todo nuestro cuerpo, no sólo con los brazos. A partir de aquí podemos descubrir diferentes ejercicios que nos ayuden a trabajar más los pies que las manos.

Por ejemplo:

  • Una técnica para trabajar la posición de nuestros pies y miento es concentrarnos en cómo giramos cuando cambiamos de empresa. Trabajamos diferentes posturas para encontrar nuestro centro de gravedad en cada posición hasta encontrar un giro que nos permita fluir sin perder nuestra libertad de movimiento y evitando lesiones.
  • Otra técnica anterior es escalar pensando en cómo cambiar los pies de una presa a otra y de diferentes tamaños entre ellas. De esta manera podremos progresar nuestra escalada de empresas más grandes y más pequeñas y como eventos más difíciles como cruzar un pie por detrás para alcanzar la siguiente presa, a medida que trabajamos nuestro centro de gravedad, evitar caídas por qué nuestro cuerpo ya se conoce.
  • También puedes probar el muro de Boulder con presas de distancias más largas y así trabajar el equilibrio, la flexibilidad y los mismos procesos que hablamos ejemplos anteriores.

Puedes repetir una y otra vez estos ejercicios hasta que te salgan a la perfección. Lo bueno de la escalada es disfrutar del mismo ejercicio de manera diferente porque no todas las vías son iguales. Entonces, nuestro cuerpo va a aprender nuestros movimientos para llegar al punto de olvidarnos de la técnica y confiar en nuestra inercia.

Es importante mejorar

Para mejorar, es esencial practicar ejercicios específicos que desarrollen la habilidad de utilizar los pies de manera efectiva. Técnicas como girar y cambiar de presa mientras se ajusta el centro de gravedad, así como escalar en muros de Boulder con presas de distancias variadas, son excelentes formas de entrenar. Repetir estos ejercicios ayudará a familiarizar al cuerpo con los movimientos correctos, permitiendo que la técnica se vuelva automática y natural.

En última instancia, la escalada no es solo una cuestión de fuerza física, sino de técnica y estrategia. Dedicar tiempo a perfeccionar la técnica de los pies hará que cada ascenso sea más eficiente y menos agotador. Con práctica y paciencia, los movimientos se integrarán de manera subconsciente, permitiendo disfrutar del deporte de una forma más fluida y libre. La escalada es un viaje continuo de aprendizaje y perfeccionamiento, donde cada ajuste técnico contribuye a un rendimiento superior y una experiencia más gratificante.

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