Mindfulness para mejorar el rendimiento físico: PARTE 2

Mindfulness.

Generalmente tenemos muchas dudas con respecto a la práctica del Mindfulness, pero es muy importante cuando podemos vivir el proceso de estar conscientes plenamente. Representa un reto mental al que los invitamos a experimentar.

Practicar Mindfulness usualmente comienza con la práctica de la meditación y se hace de manera consciente porque es la mejor forma de darle quietud a nuestra siempre activa fábrica de pensamientos: el cerebro.

No hay un solo instante en el cual no estemos pensando algo y es esta misma condición la que nos hace estar dispersos, divagando, en las nubes, atravesando emociones que muchas veces son alimentadas por esa cascada de pensamientos incesantes.

De allí nace el objetivo principal de la práctica del Mindfulness: aquietar la mente, serenar la mente, calmar la mente, tranquilizar la mente. No nos cansamos de decirlo porque la idea es hacer conciencia de que si aprendemos a hacerlo, con certeza obtendremos no solo bienestar sino salud.

¿Qué debemos hacer para practicar el Mindfulness?

Pues para esto debemos entrenar nuestra mente: practicando la concentración en un solo estímulo de manera continuada, constante e ininterrumpidamente. Al estímulo se le llama: objeto de la meditación y usualmente el objeto de meditación es nuestra propia Respiración. De manera que mantener la atención en nuestra “respiración” es el reto.

Hacer de este ejercicio una práctica constante, continua y sin interrupción es la base fundamental del Mindfulness. Aquí tenemos un ejercicio básico de cómo practicar Mindfulness según Jon Kabatz-Zinn, UMass (Center For Mindfulness in Medicine):

1. Adoptar una posición cómoda, bien sea sentados o tumbados de espalda. Si elegimos la opción de sentarnos, tenemos que tener la columna recta y dejar caer los hombros.

2. Cerrar los ojos, de esta forma nos sentimos más cómodos.

3. Fijar nuestra atención en el estómago de manera que podamos sentir como sube y se expande suavemente al inhalar y desciende y se contrae al exhalar.

4. Mantener la concentración en la respiración, es decir, estar ahí en cada inspiración y en cada espiración.

5. Cada vez que nos demos cuenta, de que nuestra mente se ha alejado de nuestro ritmo de respiración, hagamos un stop, tomemos nota de cuál fue el motivo que nos distrajo y se devuelve al estómago la sensación de inspiración y espiración.

6. Si nuestra mente se ha ido 1000 veces de nuestro objetivo de meditación, pues la tarea consiste en hacerla regresar a la respiración cada una de ellas, sin darle ninguna importancia al pensamiento o motivo por el cual se fue.

 7. Practicar este ejercicio durante 15 minutos diariamente.

Conclusión

La práctica del Mindfulness representa un valioso reto mental y una oportunidad para alcanzar un estado de plena conciencia y tranquilidad. A través de la meditación y la concentración en la respiración, podemos aquietar nuestra mente y reducir la dispersión causada por el constante flujo de pensamientos.

Este proceso no solo promueve el bienestar emocional, sino que también contribuye a nuestra salud general. Siguiendo ejercicios simples, como los propuestos por Jon Kabat-Zinn, y manteniendo una práctica constante, podemos aprender a enfocar nuestra mente y regresar a la respiración cada vez que nos distraemos, fortaleciendo nuestra capacidad para vivir el presente con mayor claridad y serenidad.

¡Hagámoslo!

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