Limpiar la vía representa la actitud más noble y respetuosa que un escalador puede ejercer en su intercambio con la naturaleza al practicar la escalada. Limpiar la vía consiste, no solo en la apertura diáfana de una vía para siguientes escaladores, sino también el respeto que sentimos y practicamos hacia el medio ambiente.
Es esta la razón por la que muchos escaladores a nivel mundial se adhieren a la práctica del mínimo impacto. Es decir, escalar sin dejar rastro. Sin embargo, la escalada en roca puede ser perjudicial para el medio ambiente si no la cuidamos bien.
La escalada en roca puede ocasionar daños ambientales como:
- Erosión de suelos.
- Roturas de roca.
- Acumulación de magnesio.
- Basura y desechos.
- Pernos y cuerdas abandonadas.
- Excrementos y desperdicios humanos.
- Introducción de plantas no pertenecientes al ecosistema donde se escala al transferir semillas en los zapatos o la ropa.
- Daño a especies de plantas nativas.
De allí que ha surgido el concepto de escalada limpia, que no es más que un estilo de escalada en roca con la intención de minimizar los efectos secundarios al entorno por los procedimientos tradicionalmente utilizados.
La escalada también interfiere en la anidación de aves rapaces cuyo hábitat natural generalmente es la roca. Aquí juega un papel muy importante el escalador de primero, porque, por lo general le tocará abrir la vía para los que escalen posteriormente. Tendrá que decidir dónde colocar protección, qué elementos usar…
Por estas razones, y más, se deben generar movimientos de colaboración entre equipadores y escaladores, para el mantenimiento de las vías de escalada. Los equipadores dedican gran parte de su tiempo a colocar equipos y mantener las zonas de escalada y los escaladores dedican su tiempo a recorrer esas vías y disfrutarlas. Llevando un cepillo metálico para limpiar el musgo o cualquier otra planta u objetos que le impida continuar su recorrido de manera práctica y llana.
Una pared limpia no necesita productos agresivos para ser mantenida, sino todo lo contrario. Debemos hacer uso de cepillos de fibras orgánicas para la limpieza del magnesio de los cantos y los agarres. Cada escalador debe limpiar su vía y protegerla.
También debe llevar bolsas para recoger sus desperdicios y, muy importante, a la hora de realizar sus necesidades biológicas debe enterrar o echar tierra en las deposiciones, para proteger la propagación bacteriana y mantener limpio lo más posible el ambiente. Además, debe contener bolsas con papel higiénico y cualquier otro material de desecho con él, para tirarlo en los sitios adecuados al descender.
Conclusión
En conclusión, la escalada en roca puede tener un impacto significativo en el medio ambiente si no se practica de manera responsable. Es fundamental adoptar la práctica del mínimo impacto y la escalada limpia para minimizar los daños ambientales, como erosión de suelos, roturas de roca, acumulación de magnesio y basura.
Los escaladores deben ser conscientes de sus acciones y adoptar una actitud de respeto hacia el entorno, limpiando la vía después de usarla y evitando la introducción de plantas no nativas. Además, es crucial colaborar con los equipadores para mantener las vías de escalada y proteger el hábitat de las aves rapaces.
Algunas prácticas simples como llevar un cepillo metálico para limpiar el musgo, usar cepillos de fibras orgánicas para limpiar el magnesio y contener bolsas con desperdicios pueden hacer una gran diferencia.


