Cuando hablamos de composición corporal, nos referimos a todo aquello que forma parte de nuestro cuerpo. Es decir, los músculos, los órganos, los huesos y la grasa. La mezcla de todo esto permite que podamos optimizar nuestro rendimiento a la hora de entrenar porque entendemos mejor cómo funciona nuestro cuerpo.
A nivel deportivo debemos tomar en cuenta que hay muchas variantes que pueden influir en nuestra composición corporal. Sobre todo porque tenemos que entender que hay una diferencia física entre hombres y mujeres y aquí te explicaremos por qué.
Lo recomendable es que las mujeres tengan alrededor de un 15% de grasa aproximadamente para cubrir las necesidades fisiológicas del cuerpo. Sobre todo porque el cuerpo de una mujer debe estar siempre preparado para almacenar grasa en caso de que alguna vez quede embarazada y así pueda proteger al bebé. Mientras que para los hombres puede rondar un 8%.

Es por ello que la mayoría de las veces es más fácil para un hombre tonificarse que para una mujer. Sin embargo hay otros factores que también debemos tener en cuenta: la alimentación, la edad, la herencia genética…
Entonces, esto quiere decir que a la hora de marcar nuestros objetivos debemos tener en cuenta una serie de factores para así trabajar en función a nuestras propias necesidades y no practicando una dieta y un entrenamiento común, que no nos va a servir de nada porque no está hecho para nuestro cuerpo.
La composición corporal ideal de un deportista debe ser siempre orientada a sus objetivos de manera saludable. De hecho, siempre debería ser orientada desde un punto de vista saludable. Esto es porque buscamos un resultado que perdure en el tiempo y no una dieta extremista y un entrenamiento extremista que no durará un mes y medio.
Debes tener en cuenta que, aunque tu cuerpo sea como una máquina, no es una máquina y necesita de actividad física, así como también necesita descansar. Este equilibrio perfecto permitirá que podamos trabajar nuestros músculos y podamos ayudarlos a recuperarse, gracias a la combinación de estiramientos, una alimentación saludable y ejercicio.
En conclusión, es necesario trazar un entrenamiento correcto con su respectiva recuperación y combinarlo con una alimentación saludable para así desarrollar nuestra fuerza, mejorar nuestras articulaciones, evitar lesiones y mantener un nivel de grasa corporal saludable. Porque sí, la grasa es necesaria y mantener un nivel bueno de grasa corporal nos permitirá mejorar nuestro nivel de energía.


