La adversidad se referiré a esas situaciones difíciles de sobrellevar. Es lo contrario a una situación favorable. Y, para poder superar estos momentos, es necesario poder adaptarse a la adversidad y desarrollar lo que se conoce como: resiliencia.
Es normal sentirse abrumado en situaciones adversas. Lo que nos permite seguir adelante es desarrollar nuestra resiliencia. No se trata de negar nuestros sentimientos y sensaciones, sino de encontrar apoyo en algo o alguien que nos ayude a sobrellevarlo. Esto puede ser un profesional, como un psicólogo, las personas que nos quieren y hasta un deporte.

La mayoría de los deportistas suelen presionarse personalmente y debido a estas autoexigencias muchas veces suelen trabajar la resiliencia sin darse cuenta. Esto es gracias al nivel de compromiso y determinación para llegar a una meta. Sin embargo, así como esto puede ser un pro también puede ser un contra.
La fuerza mental puede llegar a ponerse en nuestra contra por no poder seguir cumpliendo con el trabajo en caso de adversidades como una lesión. Por ello, es importante afrontar las adversidades sabiendo que son solo un paso más para llegar a la meta.
Para poder conectar con nuestra resiliencia es bueno construir una relación sana con nuestros sentimientos. No podemos ignorarlos ni a nuestros problemas. Nuestra salud no es solo física, también es mental. Y reconocer lo que sentimos es parte de ella. Lo mejor que puedes hacer es aceptar la situación que estás viviendo. De esta manera tienes la oportunidad de empezar a adaptarte y seguir adelante.
En el deporte pasa exactamente lo mismo. No siempre llegaremos a nuestras metas cuando queremos. A veces tardaremos más tiempo en llegar a donde debemos, pero no pasa nada. Es normal. Cada persona tiene sus tiempos para llegar a una meta y en el camino pueden pasar muchas cosas, como una lesión que nos haga atrasarnos un poco en llegar. Lo importante es reconocer nuestras emociones para poder seguir adelante y llegar a la meta.

Los problemas pueden llegar a convertirse en oportunidades si aprendemos de ellos. Así podemos crecer y superarlo. Esto se hace aprendiendo a transformar aquello que sentimos. Muchas veces parece el fin, pero no es así. Lo que se siente el fin es la frustración que no nos permite avanzar en el momento. Por lo que, es bueno recordarnos que es algo temporal.
Desde el punto de vista neurológico y biológico, la resiliencia está vinculada a la respuesta que tenemos las personas ante el estrés. Esto quiere decir que no todas las personas reaccionan igual ante los mismos estímulos de estrés porque depende de diferentes factores como la genética, sus relaciones, las situaciones por las que ha pasado…
El estrés es un factor que afecta nuestras vidas y este permite que nuestro organismo reaccione ante amenazas y/o peligros. Las personas resilientes atraviesan las experiencias negativas y las transforman en una fuerza que los ayuda a salir adelante y, en muchas ocasiones, utilizan esta experiencia para ayudar a quienes pasan también por la misma situación o situaciones parecidas.
Si tomas las adversidades para aprender de ellas y crecer, eres capaz de sobreponerse ante los problemas u adaptarlas para buscar una solución. No se trata de ser positivo siempre, sino de saber que puedes ser constante ante tus mayores retos y/o miedos e igualmente podrás llegar al otro lado.
“La resiliencia es la capacidad de hacer frente a las adversidades de la vida, transformar el dolor en fuerza motora para superarse y salir fortalecido de ellas. Una persona resiliente comprende que es el arquitecto de su propia alegría y su propio destino”. Anónimo.


